Del las hierbas ibicencas a la agricultura regenerativa y la cocina con estrellas Michelin. Viajamos a Ibiza para descubrir una isla gastronómica que reivindica el producto, el campo y sus tradiciones y que, durante un fin de semana, convierte además la alta cocina en una herramienta solidaria.

Hay muchas maneras de llegar a Ibiza. Se puede hacer buscando sus calas, sus noches interminables o esa luz mediterránea que lleva décadas seduciendo a viajeros de medio mundo. Pero existe otra Ibiza que quizá se comprende mejor sentándose a la mesa.

Es la Ibiza de las higueras y los algarrobos, del queso fresco y la hierbabuena del flaó, de las plantas aromáticas que terminan macerando lentamente dentro de una botella de hierbas, del vino cultivado frente al Mediterráneo y de las fincas que intentan recuperar una relación con la tierra que durante demasiado tiempo pareció secundaria frente al extraordinario desarrollo turístico de la isla.

Esa será la Ibiza que recorreremos. Dos días en los que restaurantes, bodegas, productores y proyectos agrícolas servirán para dibujar el mapa gastronómico de una isla mucho más compleja de lo que su imagen internacional permite imaginar.

Chiringuito Cala Gracioneta Ibiza

Primera parada: comer junto al Mediterráneo

El viaje comenzó prácticamente con los pies en la arena, en Cala Gracioneta, una pequeña cala situada junto a Sant Antoni de Portmany.

El Chiringuito Cala Gracioneta, perteneciente a Grupo Mambo, representa una de las caras más reconocibles de la gastronomía contemporánea de Ibiza: la cocina mediterránea servida junto al mar. Arroces terminados al grill, pescados y carnes a la brasa y pequeños platos para compartir articulan una propuesta pensada alrededor de ese ingrediente intangible que aquí cuenta casi tanto como lo que llega al plato: comer mirando al Mediterráneo.

Será una primera toma de contacto con la Ibiza marinera antes de dirigirnos hacia el interior para comprobar que la isla también se puede beber.

Bodega Can Rich Ibiza

Can Rich: vino nacido en Ibiza

Hablar de vino en Ibiza significa remontarse mucho más atrás que la reciente sofisticación gastronómica de la isla. La cultura vitícola llegó a las Pitiusas con los fenicios y hoy un pequeño grupo de productores intenta traducir ese territorio mediterráneo a la botella.

Entre ellos se encuentra Can Rich, una de las bodegas de referencia de la isla. El proyecto comenzó en 1997 con la plantación de 17 hectáreas de viñedo y dos años después levantó su bodega. En 2007 incorporó otras cuatro hectáreas de viñas y unos 3.000 olivos en el entorno de Ses Salines. Su filosofía combina variedades tradicionales y foráneas con agricultura ecológica, de la que fue uno de los proyectos pioneros en el viñedo ibicenco.

Can Rich no se limita al vino. Elabora también espumosos, vermuts, aceite de oliva y las apreciadas hierbas ibicencas, componiendo casi un pequeño inventario líquido del paisaje insular. En sus visitas, la bodega combina la cata de blancos, rosados y tintos con productos locales como quesos, embutidos, pan payés y sus propias sales y aceite ecológico.

Dalt Vila Ibiza

Dalt Vila: antes de la cocina estuvo la historia

La gastronomía tampoco se entiende sin contexto. De ahí que el recorrido incluya una visita a Dalt Vila, la ciudad alta fortificada de Ibiza.

La UNESCO inscribió en 1999 el conjunto Ibiza, Biodiversidad y Cultura en la Lista del Patrimonio Mundial. Dalt Vila constituye uno de sus elementos fundamentales: una ciudad fortificada con más de 2.500 años de historia cuyas murallas renacentistas, levantadas entre 1554 y 1585, están consideradas un ejemplo excepcional de arquitectura militar.

Fenicios, púnicos, romanos y siglos de intercambio mediterráneo precedieron a la Ibiza cosmopolita actual. Recordarlo antes de sentarse nuevamente a la mesa permite entender que esa condición de isla abierta al exterior tampoco es precisamente nueva.

Can Domo Ibiza

Can Domo: de La Manchuela al Mediterráneo

La primera jornada terminó en Can Domo, una antigua finca payesa reconvertida en agroturismo. Desde 2022 la propuesta gastronómica lleva el sello de Javier Sanz y Juan Sahuquillo, los exitosos cocineros de Cañitas Maite en Albacete.

Su desembarco en Ibiza planteó desde el principio un juego interesante: trasladar una identidad culinaria nacida en Casas-Ibáñez, Albacete, al paisaje mediterráneo.

Guía Repsol explicaba ya en los inicios del proyecto cómo determinados códigos manchegos se adaptaban al territorio balear: el carabinero que en Castilla-La Mancha trabajaban con manteca de orza, por ejemplo, se reinterpretaba en Ibiza utilizando grasa de sobrasada de porc negre.

Actualmente Can Domo define su cocina alrededor del pescado salvaje, el marisco, las carnes con denominación de origen y los vegetales de su propio huerto ecológico. La finca produce incluso su propio aceite de oliva virgen extra ecológico.

Can Domo plantea así una pregunta interesante que recorrerá buena parte de este viaje. ¿Cómo dialoga la nueva alta cocina con una identidad gastronómica insular mucho más antigua?

Juntos Farm Ibiza

Juntos Farm: cultivar el futuro

Juntos Farm nació en 2018 a partir de una granja familiar en Sant Mateu. Después llegaron el restaurante Juntos House y, en 2022, la adquisición de una antigua explotación lechera y ganadera de veinte hectáreas que llevaba más de una década abandonada. Ese espacio se ha convertido en Juntos Farm, un centro agrícola y alimentario basado en principios de agricultura regenerativa.

Aquí la palabra regenerativo no funciona únicamente como reclamo. Los cultivos siguen las curvas del terreno para ralentizar el agua de lluvia y aumentar su infiltración. Se emplean compostaje y cultivos de cobertura. Se evita el uso de pesticidas, herbicidas y fertilizantes sintéticos. La finca integra cultivos, árboles, flores, abejas y un pequeño rebaño de cabras dentro de un mismo ecosistema agrícola.

La cocina es consecuencia directa de ese modelo. Su menú trabaja alrededor de lo recolectado cada día en la finca y de ingredientes procedentes de productores baleares con los que comparten filosofía. Las estaciones, por tanto, deciden buena parte de las recetas.

El proyecto afirma estar construyendo una red de agricultores de Ibiza y Baleares para avanzar hacia un sistema alimentario más local y resiliente. En 2026, además, ha incorporado Juntos Deli en Santa Gertrudis, cerrando un círculo que conecta producción, restauración, transformación y venta.

Taller de Hierbas Ibicencas

Hierbas ibicencas: embotellar el campo

En FluxáIbiza, conoceremos la elaboración de las hierbas ibicencas de la mano de un proyecto de carácter artesanal.

Su taller comienza recorriendo el jardín botánico recolectando las 18 plantas que posteriormente se introducen en cada botella. El objetivo no es únicamente elaborar el licor sino reconocer el paisaje aromático que contiene.

Hinojo, tomillo, romero, hierbaluisa, espliego, ruda, eucalipto, manzanilla, enebro, orégano, menta, hojas y pieles de cítricos o salvia forman parte de la compleja familia botánica que utiliza Fluxà para sus hierbas.

Es difícil imaginar una bebida que explique mejor el campo ibicenco: una botella de hierbas es, literalmente, una colección de aromas del territorio conservados en alcohol.

café Caleta Ibiza

Y después de las hierbas, café Caleta

El taller termina con otra bebida profundamente ligada a la memoria gastronómica de la isla: el café Caleta.

Su historia conduce hasta los pescadores de Sa Caleta. Se atribuye su creación a  Pep Pujolet, pescador que habría adaptado la técnica de quemar alcohol conocida durante su paso por Galicia. En aquellas reuniones de pescadores se mezclaban brandy, cítricos, canela y café hasta crear una bebida que terminó extendiéndose por la isla.

Hoy el Café Caleta combina café, ron, brandy, azúcar, canela y pieles de naranja y limón; el alcohol se flambea antes de incorporar el café. Más que una bebida rápida, es uno de esos finales de sobremesa que tienen algo de ceremonia colectiva.

Cocineros gala contra el cáncer Ibiza 2026

Cuando las estrellas cocinan por una causa

Todo ese recorrido desembocará el sábado por la noche en Nassau Beach Club, en Platja d’en Bossa, con Estrellas contra el Cáncer 2026.

El proyecto nació en Ibiza impulsado por Nuria Moreno y el chef Óscar Molina, de La Gaia, con la intención de reunir a cocineros reconocidos alrededor de una causa solidaria. Aquella iniciativa acabaría creciendo hasta convertirse en Estrellas por el Mundo, una plataforma que utiliza encuentros gastronómicos para apoyar distintas causas sociales.

En Ibiza, el objetivo de Estrellas contra el Cáncer es recaudar fondos para ASPANOB, la Asociación de Padres de Niños con Cáncer de Baleares. La edición de 2026 celebra además el quinto aniversario del proyecto con Cristina Pedroche como madrina.

La otra Ibiza

Durante décadas Ibiza ha sabido vender al mundo extraordinariamente bien una determinada imagen de sí misma. Sin embargo, debajo de esa Ibiza internacional permanece otra isla cuyo ritmo está marcado por las cosechas, las estaciones y una cultura rural y marinera que todavía puede encontrarse en un queso fresco, en una botella de hierbas o en el aroma de un café Caleta ardiendo sobre la mesa.

Al mismo tiempo está surgiendo una generación de agricultores, cocineros y emprendedores que que quieren avanzar. Proyectos como Can Rich, Juntos Farm o la cocina de Can Domo muestran distintas maneras de hacer algo bastante más complejo: utilizar la tradición como materia prima para construir la gastronomía contemporánea de Ibiza.

Descubrimos la Ibiza gastronómica
Descubrimos la Ibiza gastronómica
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