Una de las acciones más gratificantes al viajar es probar los mejores platos de cada lugar. Sin embargo, la diversión de capturarlos en una fotografía de forma que se sientan, se huelan y casi se saboreen es una tendencia que se sigue y se disfruta de forma generalizada. Las redes sociales han convertido al viajero en cronista visual, y la comida, ese momento sagrado del día, en una oportunidad de oro para contar historias, para señalar otro punto diferencial del destino que se visita.

Sin embargo, no basta con apuntar la cámara y disparar, hay que saber conseguir una buena foto foodie durante las vacaciones, y eso requiere algo más que hambre y un plato bonito.

Viajar con los ojos bien abiertos (y la cámara lista)

Uno de los errores más comunes cuando viajamos es limitar nuestras fotos gastronómicas a los restaurantes más populares. Claro que una mesa bien montada y un emplatado cuidado ayudan, pero la magia foodie muchas veces está en el mercado local, en el puesto callejero o en esa taberna escondida donde un lugareño pela mangos con maestría, en los establecimientos caseros, en definitiva. Lo importante es estar atento a esos momentos auténticos que sirven un café humeante frente a un paisaje de postal, cuando la luz del atardecer cae sobre una pizza recién horneada en Nápoles, o el momento en el que una cocinera en Lima flamea su wok con energía.

Y aquí es donde entra en juego un factor vital, la forma en que guardamos esos recuerdos. No es lo mismo dejar tus fotos en el móvil que convertirlas en un fotolibro de viaje con CEWE, una marca especializada en productos fotográficos personalizados que te permite inmortalizar tus instantáneas foodie de forma creativa y con calidad profesional. Ya sea un álbum dedicado a tu ruta gastronómica por Asia o una serie de postales con tus mejores fotos de tapas españolas, CEWE ofrece múltiples formatos para que tu experiencia no se quede en el carrete y se pierda en la memoria.

Claves para lograr la foto perfecta en cada destino

La diferencia entre una foto foodie mediocre y una espectacular no depende únicamente de la cámara. Depende de la luz, del ángulo, del contexto y, sobre todo, de la historia que quieras contar. Aquí van algunos consejos prácticos para dar con esa imagen que todos querrán compartir:

  • Luz natural ante todo: La mejor aliada de cualquier fotografía es la luz natural. Busca mesas junto a ventanas o terrazas bien iluminadas. Evita el flash, que aplana los colores y arruina el ambiente.
  • Piensa en composición: No hace falta ser un experto, pero sí tener en cuenta las reglas básicas. Elige un fondo limpio, juega con los elementos del plato (cucharas, copas, servilletas) y no dudes en incluir una mano, un gesto o incluso el entorno. Eso le da alma a la imagen.
  • El momento también se come: Una tortilla abierta, una yema que chorrea, el vapor saliendo del plato. Esos detalles fugaces pueden convertir una imagen en un recuerdo inolvidable.
  • No todo es Instagram: Aprovecha tus viajes para coleccionar imágenes sin la presión de las redes. Más tarde, al regresar a casa, puedes crear un mural, una taza personalizada o incluso una galería impresa con tus fotos favoritas gracias a CEWE.

Viajar también es saborear con los ojos, y si te tomas el tiempo de mirar con atención, encuadrar con cariño y editar con gusto, tus fotos foodies no solo serán bellas, serán memorables y llevarás para siempre parte del alma del lugar que visitaste, la que se esconde en su gastronomía.

Cómo conseguir fotos foodies.
Cómo conseguir fotos foodies.
Tips para que las fotos de tus comidas y restaurantes favoritos sean memorables