La fiebre por el escalope tiene nuevo templo y se llama Armando. Un restaurante sin reservas, sin corsés y sin excusas, pensado para llegar con hambre, buen humor y compañía. Con capacidad para unos 40 comensales, Armando celebra la espontaneidad: entrar cuando apetece, sentarse cuando se puede y disfrutar de un filete empanado sin solemnidades, pero con toda la liturgia del buen comer. Porque aquí se come muy rico.

Un espíritu canalla, libre y descaradamente divertido es lo que propone el restaurante Armando que acaba de abrir al lado de la Glorieta de Bilbao. ¿La clave? Darle el poder al comensal para transformar su escalope a su antojo. Complementos y guarniciones que se montan en directo sobre un Armando recién hecho, finísimo y dorado, trabajados a la vista por el equipo de sala. Un espectáculo que empieza antes del primer bocado.

El escalope como protagonista absoluto

En Armando todo gira —literal y metafóricamente— en torno al escalope. El clásico, imponente, de 40 cm de cerdo Duroc, convive con su versión baby. Además hay escalopes de otras proteínas, de pollo y de emperador y uno vegetal, de berenjena. Cada uno llega “desnudo” a la mesa, esperando ser vestido al gusto con los complementos “sobre tu escalope” y las guarniciones “con tu escalope”.

Escalope Armando con huevo

Y ahí empieza la función. Ponle a tu escalope: huevos a baja temperatura con trufa, macarrones gratinados con chorizo, raclette de queso fundido, espinacas a la crema o un sorprendente steak tartar con huevo frito y piparras. El empanado cruje, el aroma invade la mesa y, en segundos, el escalope se convierte en un plato único, tan personal como memorable.

local restaurante Armando

Las guarniciones llegan al centro para compartir y completar el ritual: patatas Armando, pimientos fritos, pisto manchego, huevos con puntilla o una fresca ensalada de lechuga y cebolla. Y aunque el escalope es la estrella indiscutible, no está solo. Croquetas de jamón, ensaladilla rusa con siracha, tortilla velazqueña, la irreverente Sanjacoba burger o el bocata de albóndigas redondean una carta pensada para disfrutar sin prisas. La corta es reducida pero da mucho juego, según vayas combinando la base del escalope con las distintas guarniciones y con qué lo acompañes en mesa.

El postre y las bebidas también juegan

El postre es también una opción ganadora y original. Una base de helado casero de leche fresca se transforma con guiños golosos de toppings añadidos: torrija caramelizada, lemon pie con jengibre escarchado y hierbabuena, flan chino con jalea de naranja o el divertido Drácula, con fresas aliñadas, pimienta rosa y coca-cola. Un cierre dulce que apela a la infancia, al juego y a los recuerdos felices.

Para beber, Armando también tiene una propuesta propia: jarras de un litro de limonada de fresa, de albahaca y jengibre, tinto de verano clásico o sangría de cava con frambuesas y menta. Refrescantes, desenfadadas y perfectas para brindar, como todo lo que sucede aquí. La de albahaca y jenjibre, sin apenas azúcar, no puede estar más rica.

La historia del escalope Armando

Un plato que nació en los años 70 en La Ancha, casi por accidente. Un comensal argentino se sentó a la mesa con hambre y ganas de retar al cocinero, pidiéndole el escalope más grande que pudiera servirle. El cocinero tirando de ingenio decidió hacer el escalope más fino, crujiente y grande que pudo, tanto que lo frió en una paellera.

Tanto gustó, que se ha quedado en Familia La Ancha, en las cartas y en el delivery, y no solo por lo delicioso del plato sino porque recuerda la belleza de lo imperfecto, el sabor de los platos de siempre y el gusto por la cocina auténtica que sin artificio sigue causando sorpresa. La sonrisa de aquel cliente con el que comenzó todo, Armando, que disfrutó como un niño de su filete empanado hoy luce en las paredes de este nuevo espacio recordando que este es un lugar donde la felicidad se sirve empanada

La decoración de estética setentera, rinde homenaje a al época en la que gracias a un cliente exigente nació un plato mítico, porque la vida es así, muchas veces las mejores cosas nacen de forma inesperada.

Nino Redruello Grupo La Ancha

Familia La Ancha: más de un siglo de cocina con alma

La historia de Familia La Ancha comienza en 1919, cuando Benigno Redruello abrió La Estrecha en Madrid. Décadas después, varias generaciones han dado forma a un grupo que hoy lideran Nino y Santi Redruello junto a Ekaitz Almandoz, con Vicente Górriz como director general y Manuel Villalba como chef ejecutivo.

Con proyectos como La Ancha, Las Tortillas de Gabino, Fismuler, Molino de Pez, Armando (en Madrid y Barcelona), Club Financiero o el catering Los Eventos de La Ancha, el grupo sigue defendiendo una cocina honesta, basada en el respeto al producto y el cuidado del detalle. Sin artificios, sin fuegos artificiales, pero con la capacidad intacta de seguir sorprendiendo, gustando y llenando locales. Porque este grupo parece que tiene la varita mágica para hacer bien las cosas y complacer al comensal. Vienen grandes sorpresas para este 2026.

Restaurante Armando,
Restaurante Armando,
El escalope con nombre propio que ha pasado de ser un plato mítico a un restaurante del Grupo La Ancha