La Indicación Geográfica Protegida (IGP) Aceite de Jaén, reconocida por la Unión Europea desde 2020, certifica que el aceite procede exclusivamente de aceitunas cultivadas, recolectadas y molturadas en la provincia de Jaén. Este sello acredita origen, calidad y características únicas, situando al Aceite de Jaén dentro del sistema europeo de calidad diferenciada, reservado para productos estrechamente vinculados a su territorio y su saber hacer tradicional.
Contar con una IGP significa mucho más que poseer un sello distintivo: supone la garantía de un aceite de oliva que vela por los procesos tradicionales en su elaboración y marca la identidad de un territorio ligado al cultivo de la vid desde hace varias generaciones.
Un territorio único y una cultura ligada al olivar
Jaén es el mayor paisaje de olivar continuo del mundo, con 66 millones de olivos en 97 municipios. El olivar no es sólo cultivo: es identidad, tradición y forma de vida transmitida durante generaciones. En Jaén todo el mundo tiene olivos, bien sea para su explotación profesional, o para el consumo doméstico, pero los fines de semana, tanto de la gente vinculada al sector como los particulares, van a echar un ratillo a ver cómo están los olivos.
El oleoturismo se ha consolidado como vía para conectar al visitante con esta cultura viva: visitas a almazaras, rutas por el olivar, catas y experiencias que muestran la riqueza histórica y sensorial del aceite. Un actividad en auge que están profesionalizando, con la construcción de almazaras, que cumplen su función productiva, pero que han sido diseñadas, para recibir visitantes y enseñarles la cultura del aceite.

Características del Aceite de Jaén
El Aceite de Jaén amparado por la IGP se distingue por:
- Perfil sensorial equilibrado, con aroma frutado que recuerda a hierba recién cortada, almendra verde y tomatera.
- Color verde intenso con reflejos dorados. Especialmente el aceite de primera cosecha, que según se va oxidando va perdiendo el tono verde.
- Sabor armónico, con amargo y picante suaves, fiel reflejo del carácter del olivar jiennense.
La variedad predominante es Picual (80%), reconocida por:
- alta estabilidad,
- gran contenido en polifenoles,
- resistencia a la oxidación,
- intensidad y carácter.
También se incluyen otras variedades minoritarias como Royal de Cazorla, Manzanillo de Jaén, Carrasqueño de Alcaudete, y coupages con Arbequina, Picudo y Hojiblanca.
La IGP garantiza controles estrictos de calidad y trazabilidad en todas las fases del proceso: desde la aceituna en el campo hasta el envasado final.

Un sello que une a un sector y proyecta su valor
La IGP agrupa a más de 16.000 personas entre cooperativas, almazaras y familias del sector, todas comprometidas con la excelencia y la preservación del patrimonio oleícola de Jaén.
Su labor no se limita a certificar: desarrolla acciones de promoción, formación, divulgación y experiencias culturales, acercando el Aceite de Jaén a consumidores, visitantes y profesionales.
En estos cinco años se han registrado más de 24.000 visitas relacionadas con oleoturismo y actividades vinculadas a la IGP, reforzando su papel como referente europeo de autenticidad.
La IGP Aceite de Jaén no sólo certifica un producto: protege una cultura, un territorio y una forma de vida. Cada botella representa el trabajo de miles de personas, la riqueza de un paisaje único y la excelencia del AOVE jiennense.
Jaén, la catedral del AOVE: un viaje por el corazón del olivar más grande del mundo
En Jaén, el aceite de oliva no es un ingrediente: es un lenguaje, una herencia, un hilo invisible que une a generaciones. La provincia, que custodia el mayor bosque humanizado de olivos del planeta, se ha convertido en un destino imprescindible para quienes desean comprender —y saborear— el Aceite de Oliva Virgen Extra en su máxima expresión.
Nuestro recorrido por algunas de sus cooperativas, almazaras y espacios culturales nos descubrió la riqueza de un territorio que respira AOVE a cada paso. Si buscas inspiración para visitar los sitios más emblemáticos, esta Guía de viaje por el Aceite de Oliva de Jaén, puede resultarte muy útil.

Cooperativa Ciudad de Jaén: la fuerza de una comunidad que vive del olivar
La primera parada nos llevó a la Cooperativa Ciudad de Jaén, un espacio en el que el aceite adquiere dimensión social. Allí, decenas de agricultores encuentran un punto de unión y orgullo colectivo. Conocer su proceso de molturación, la rigurosidad en el control del fruto y la importancia de la trazabilidad fue comprender que, en Jaén, el AOVE nace del esfuerzo compartido.
La cooperativa recuerda que detrás de cada botella hay tierras, manos y familias que han hecho del olivar su vida. Su marca de aceite es Xave y tienen multitud de formatos. También ha desarrollado una línea de productos gourmet como chocolates y mermeladas de aceite de oliva virgen extra.

Aires de Jaén, Jabalquinto: innovación y nueva cosecha bajo el sello IGP
La siguiente parada fue Aires de Jaén, una almazara donde tradición y vanguardia dialogan entre acero inoxidable, diseño contemporáneo y un entorno agrícola cuidado al detalle. La cata de la nueva cosecha, amparada por la IGP Aceite de Jaén, fue un viaje sensorial: frutados verdes intensos, notas a tomatera, almendra y hoja de olivo, y ese equilibrio picante-amargo tan característico del Picual temprano.
Visitamos la finca, llena de rincones únicos por la que pasa el río Guadalquivir. Aires de Jaén demuestra que el futuro del AOVE pasa por la excelencia, la sostenibilidad y la capacidad de emocionar al consumidor. Organizan eventos, conciertos y están habilitando unos apartamentos para poder alojar a los visitantes que así lo deseen.
Hemos visto todo el proceso de elaboración del aceite de oliva virgen extra. Como llega la aceituna del campo, cómo la descargan y la suben con tolvas, que separa las aceitunas de las hojas y ramas mediante procesos de aire. Después entran en la almazara, se lavan y se molturan y por procesos de centrifugación, separan el hueso del fruto. Se vuelven a aplicar procesos con potentes centrifugadoras que separan las dos fases líquidas, el agua y el aceite. El aceite posteriormente se envasa y se etiqueta y llega a nuestros hogares.
Aquí se aprovecha todo, las hojas van generalmente para biomasa y con los huesos de las aceitunas hacen pellets. Y como dicen ellos, “del cerdo hasta los andares, del aceite mucho más”.

Picualia, Bailén: donde la tecnología multiplica la calidad
En Picualia, una de las almazaras más premiadas de España, el aceite se elabora con precisión casi quirúrgica. Sus instalaciones, referentes del sector, combinan recolección en verde, extracción en frío y un proceso minucioso que garantiza un AOVE de calidad superior.
Picualia ejemplifica cómo el talento y la innovación pueden proyectar al aceite jiennense hacia mercados internacionales sin perder el vínculo con la tierra que lo vio nacer.

Restaurante Aureum: alta gastronomía entre olivos
Situado en el interior de Picualia, el Restaurante Aureum es una joya única: el primer restaurante de España ubicado en una cooperativa oleícola y distinguido con el Michelin Bib Gourmand.
Su menú es una declaración de amor al territorio. Cada plato integra el AOVE no como acompañante, sino como protagonista, mientras una degustación de los aceites de la casa se convierte en un ritual culinario que exalta matices, aromas y texturas. Aureum demuestra que la alta cocina también se escribe con AOVE.

Oleícola Jaén, Baeza: la vanguardia oleícola en plena tierra clásica
En Oleícola Jaén, la modernidad se abre paso en forma de maquinaria puntera, controles exhaustivos y una visión empresarial global. La almazara, ubicada en las proximidades de Baeza, se erige como un ejemplo de cómo la innovación y el diseño pueden convivir con una tradición milenaria.
Su apuesta por la calidad, la eficiencia y la exportación convierte a esta firma en uno de los motores de la nueva escena oleícola jiennense. Una almazara que integra obras de arte, producción, oleoturismo y una tienda con productos artesanos premium de Jaén, desde cerámica a quesos, chocolates, mermeladas y pan.

Oleícola San Francisco, Begíjar: pioneros del oleoturismo
El viaje continuó en Oleícola San Francisco, uno de los templos del oleoturismo en Andalucía y de los primeros que empezaron. Les costó arrancar, pero hoy reciben visitas a diario de todo el mundo, gracias a su apoyo en turoperadores internacionales. Su propuesta combina pedagogía, tradición y sabor:
- Desayuno típico jiennense con AOVE y panes típicos de la zona, embutidos y migas con chocolate.
- Paseo entre olivos centenarios.
- Explicaciones claras y apasionadas sobre el proceso de elaboración.
Esta almazara demuestra que el turismo oleícola no solo acerca al visitante al AOVE, sino que lo conecta emocionalmente con la historia del olivar.

Cooperativa La Unión de Úbeda: un museo hacia el pasado
En Úbeda, ciudad Patrimonio de la Humanidad, visitamos la Cooperativa La Unión y su Museo Tradicional de la Cultura del AOVE. Un viaje en el tiempo que permite apreciar herramientas antiguas, sistemas de prensado ya en desuso y relatos de cosechas que marcaron la vida del territorio. Unas explicaciones amenizadas con un guitarrista flamenco que elevó aún más la experiencia.
Es un espacio que honra la memoria del olivar y de quienes lo trabajaron cuando producir aceite era un ejercicio de ingenio, fuerza y resistencia.

Centro de Interpretación Olivar y Aceite: la enciclopedia viva del AOVE
La última parada fue el Centro de Interpretación Olivar y Aceite, uno de los espacios divulgativos más completos dedicados al aceite de oliva en España.
Allí se puede descubrir todo: variedades, perfiles sensoriales, procesos de elaboración, características del olivar jiennense, talleres, catas y actividades culturales. Un lugar perfecto para entender que el AOVE es ciencia, arte y cultura. Allí hicimos una de las catas más interesantes de la visita al Aceite de Jaén, aprender a encontrar los defectos del aceite de oliva que se comercializa, para saber diferenciarlo como consumidores.
Jaén, donde el aceite se honra
Este recorrido por almazaras, restaurantes y centros de interpretación revela una verdad incontestable: Jaén no produce aceite; Jaén produce identidad.
Su olivar es patrimonio vivo, su gente es custodio de un legado milenario y su AOVE, especialmente bajo el sello IGP Aceite de Jaén, es una expresión pura de excelencia.
Visitar Jaén es comprender que cada gota de aceite encierra un paisaje, una historia y un futuro prometedor.
Porque, en Jaén, el aceite no solo se elabora… se honra.
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